¡Y una mierda!
A mi me cuesta muchísimo. Y no hablo del hecho de escribir sino de hacerlo bien, cómo te expresas, ser coherente, estructurar bien el texto, la puntuación, etc… Lo que sería escribir bien. Eso se aprende, lo puedes vigilar, repasar y te pueden corregir y ayudar.
Otro tema es lo que escribes, el contenido. Si esto fuera trivial habría muchas Ana Rosas Quintanas muchos Murakamis, pero sólo hay uno. Afortunadamente también hay un solo César Vidal, sino estaríamos enterrados bajo toneladas de libros de mierda. Cuesta mucho elegir un tema y desarrollarlo, y ya no digo hacerlo bien. Esto me cuesta aun más que mantener la coherencia o forma del texto. Me he dado cuenta al releer entradas de hace 5 años: casi me alegro de que estén perdidas en el cielo de los bits. Hay que valorar el esfuerzo que hace mucha gente por entretener y hacerlo bien, y envidiar a los que lo hacen de forma natural como Quim Monzó. No dudo que le pueda costar y haya muchas horas de trabajo detrás, pero leerte las recopilaciones de artículos o la columna en La Vanguardia es un placer y un descojone.
Para prevenir esto hay una herramienta muy útil: la lectura antes de la publicación. Algo que no hago nunca, nunca, nunca. Cuando tuve acabada la primera versión de la memoria del trabajo final de carrera ¿que hice? La mandé a imprimir, la encuaderné y la deposité en secretaría. Total los del tribunal ni se la leyeron, me dijeron que les gustó mucho. Sería porque tenía 80 páginas cuando hay gente que se flipa y presenta más de 100 y más de 140.
Y lo peor: cerrar el tema. Se me da fatal, me cuesta la vida, parezco una canción cualquiera del Battles in the North de Immortal, acabo de golpe. Pero eh, ¡el blog es mio y me lo llevo!
¿Y no te lo follas cuando quieras?
Microblogging killed the wannabe-blogstar
Pijo! ya era hora…. los nombres de las categorias molan mucho, pero tampoco te lo creas, que hasta que lo hagas bastante bien te queda mucho!